el pacto con el demonio

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los nombres de los demonios


Obviamente, para los pueblos que practicaron el pacto con el diablo y obtuvieron beneficios tan enormes, los demonios no eran tales, sino dioses y diosas poderosos.

Para invocar correctamente a uno de estos dioses o demonios, es preciso llamarlo por su nombre correcto. Por ello, las religiones monoteístas posteriores trataron de borrarlos o confundirlos bajo numerosos apodos e invenciones. La demonología medieval está llena de estos engaños, incorporando centenares de nombres y atributos que nunca correspondieron a los dioses-demonios verdaderos. Un ejemplo de este engaño es el nombre Satán o Satanás, que significa "el acusador" y sugiere un poder subsidiario al dios monoteísta. Lucifer, por su parte, es un nombre latino muy posterior.

Lo mismo cabe decir de los símbolos, signos o "sellos" elaborados por estos demonólogos judeocristianos. Abajo, a la derecha, hay una lista abreviada de la gran cantidad de nombres y símbolos introducidos para dificultar cualquier posible invocación.

En el hemisferio occidental, los dioses o demonios que aceptaban estos sacrificios y aseguraban los deseos de sus adoradores fueron sobre todo una pareja compuesta por la diosa demoníaca Tanit y el dios diabólico Baal-Hammon.

El culto sacrifical a Tanit, una diosa indoeuropea devoradora de carne y sangre infantil, se pierde en la noche de los tiempos. Por toda la cuenca mediterránea se hallan estelas en su honor, y hay figuras similares repartidas entre Europa y el Oriente Medio. Tanit puede tener su origen en la diosa ugarítica Anat, un nombre que procede directamente de la prehistoria. Tanit ha sido, probablemente, la más poderosa de las diosas demoníacas a las que dirigir las invocaciones y sacrificios.

Tanit sería la embajadora del demonio supremo Baal-Hammon, un dios semítico de origen babilonio, conocido en Fenicia por el nombre de Moloch. Sin embargo, muchos autores ven en esta asociación un intento de someter a la poderosa diosa primigenia indoeuropea Tanit al machismo patriarcal representado por un dios semita posterior. Se cree que, originalmente, Baal-Hammon era un auxiliar local de Tanit.

Más interesante, en cambio, resulta la invocación a Belcebú (Baal-Zebub), el señor de las moscas, pues se deriva directamente del súper-demonio babilónico Pazuzu. Pazuzu es análogo a varias deidades célticas y germánicas, y fue representado en la conocida película El Exorcista.

En la India, las diosas Shakti y Chandi aceptaron sacrificios durante milenios, y en la América precolombina destacan los nombres de Chaac (maya), Tezcatlipoca, Tlaloc y sobre todo la diosa Toci (complejo azteca-tolteca), que guarda sorprendentes similitudes con la Tanit indoeuropea.

Por su parte, los africanos sacrificaban al dios yoruba Oduduwa, que pasó casi sin cambios al vudú y otras religiones como el Anago, Oyotunji, Candomblé, Lucumí/Santería, Orisa, Umbanda, Winti u Obeah.


Estela punica de la diosa-diablesa Tanit, Cartago

Simbolo de la diosa demoniaca Tanit - TNT

Signo de Tanit - TNT
Arriba: Estela cartaginesa (púnico-fenicia) con el símbolo de Tanit y una invocación que comienza diciendo "...a la Dama, a Tanit, cara de Baal, y al Señor, a Baal Hammon, os invoca Adonibaal, hijo de Himilkat, hijo de Baalhano..." (Cartago, siglo II aC). A su derecha, una representación esencial del signo de Tanit (se escribía TNT, pues el alfabeto fenicio carece de vocales). Abajo: otras representaciones simbólicas.
Signos de la diosa diablo Tanit - TNT
Nombres y signos engañosos
  • Las conocidas combinaciones del número seis como 666 o 616 (judeocristianas).
  • Los símbolos de origen religioso o filosófico como la cruz invertida o la estrella de cinco puntas.
  • Apodos bíblicos, coránicos o literarios: Satán, Lucifer, Iblis, Azazel, Mefisto, Mefistófeles...
  • Los creados por la demonología judeocristiana: Aamon, Abaddon, Abalam, Adramelech, Agrat Bat Mahlat, Aim, Alastor, Allocer, Amaymon, Amy, Apollyon, Asbel, Asmodai o Asmodeo, Astaroth, Balberith, Baraqiel, Beball, Beleth, Belial, Belphegor, Berith, la Bestia, Botis, Bune, Corson, Crocell, Dantalion, Decarabia, Demogorgon, Dimurgos, Eisheth Zenunim, Eligos, Furfur, Gaderel, Glasya-Labolas, Gressil, Grigori, Kasadya, Haagenti, Leliel, Leviatán, Malphas, Malthus, Mammon, Masteba, Morax, Naamah, Naberius, Obizoth, Orobas, Paimon, Phenex, Purson, Pyneme, Rahab, Raum, Ronove, Sabnock, Saleos, Samael, Samyaza, Satanachia, Shax, Sidragasum, Sitri, Stolas, Surgat, Tannin, Tartaruchi, Temeluchus, Valac, Valefar, Vapula, Vepar, Vine, Vual, Xaphan, Yeqon, Zagan, Zepar, Ziminiar, etc.
  • Los orishas: Aganju, Babalu Aye, Eshu, Oya, Oshunmare, Erinle, Ibeji, Ochosi, Obàtálá, Ogun, Osanyin, Orisha Oko, Dada, Orunmila, Oshun, Oba, Shango, Yemaja, Ori, Olokun, etc, así como sus expresiones santeras (Primero Sambia, Tiembla-Tierra, la Caridad del Cobre, San Norberto, Madre de Agua, Virgen de la Candelaria, Niño Atoche, Brazo Fuerte, San Juan Nepumoceno, etc).

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